Estilos de Aprendizajes (Autonomía del aprendizaje de lenguas).

Los estilos de aprendizaje se caracterizan según la utilización más o menos frecuente de un cierto conjunto de estrategias cognitivas y pragmáticas relacionadas con los distintos aspectos del aprendizaje. Aunque parece ser que existen tendencias individuales a desplegar unas u otras estrategias, debe huirse de un planteamiento que adjudique de una vez por todas un estilo de aprendizaje a un estudiante determinado. Por el contrario, la investigación empírica ha mostrado que un mismo individuo puede aplicar distintas estrategias, pertenecientes teóricamente a distintos estilos de aprendizaje, si se ve enfrentado a tareas o a experiencias distintas.

Así pues, si bien puede afirmarse que se dan estilos de aprendizaje relacionados con ciertas peculiaridades idiosincrásicas (visual, auditivo, tímido, extrovertido, perfeccionista, minimizador de errores o «relajado»…), no es menos cierto que los contextos y los métodos de enseñanza influyen sobre el tipo de estrategias aplicadas por los estudiantes e inciden, por tanto, en los estilos de aprender las lenguas: dependiente/independiente; analítico/globalizador; generalizador, conceptualizador, operativo-concreto;tolerante/intolerante, etc. (Kohonen,1987).

La noción de estilo de aprendizaje se superpone a la de estilo cognitivo pero es más comprensiva puesto que incluye comportamientos cognitivos y afectivos que indican las características y las maneras de percibir, interactuar y responder al contexto de aprendizaje por parte del aprendiz.

Concretan pues la idea de estilos cognitivos al contexto de aprendizaje (Willing, 1988; Wenden, 1991).

Desde nuestro punto de vista, no hay que interpretar los estilos de aprendizaje, ni los estilos cognitivos, como esquemas de comportamiento fijos que predeterminan la conducta de los individuos. Los «estilos» corresponden a modelos teóricos, por lo cual podría decirse que actúan como horizontes de la interpretación en la medida en que permiten establecer el acercamiento mayor o menor de la actuación de un sujeto a un estilo de aprendizaje. En este sentido, los estilos se caracterizan por un haz de estrategias de aprendizaje que se dan correlacionadas de manera significativa, es decir cuya frecuencia de aparición de manera concurrente permite marcar una tendencia. Sin embargo, ello no significa que en un mismo sujeto no puedan aparecer estrategias pertenecientes en teoría a distintos estilos de aprendizaje. Podríamos decir que la noción de estilo actúa como instrumento heurístico que hace posible el análisis significativo de las conductas observadas empíricamente. Al mismo tiempo hay que señalar que es fundamental analizar desde un punto de vista sistémico cómo un conjunto de estrategias se dan relacionadas en un individuo concreto. Ello nos lleva a afirmar que tan importante es efectuar un estudio de las correlaciones de ciertas estrategias, que permitirían establecer las tendencias de un grupo respecto de un determinado estilo, como realizar un estudio de casos que permita describir cómo se dan asociadas en un mismo individuo las distintas estrategias de aprendizaje.

AUTONOMÍA Y APRENDIZAJE DE LENGUAS.-

Holec (1979) define la autonomía como la capacidad de autodirigir el propio aprendizaje. Pero esta definición se refiere a una capacidad que siempre se da de una manera relativa, en un cierto grado y según los distintos aspectos implicados en el «saber aprender lenguas». La autonomía es una capacidad que ha de adquirirse, no es una conducta. Existen grados de autonomía. Por ello Porcher y F. Carton se refieren a la autonomía como una meta (Porcher,1981; F. Carton,1984). En sentido estricto habría que hablar de proceso de autonomización (Porcher, 1992), concepto que refleja mejor la idea de aprendizaje de la
autonomía o formación en el aprendizaje de lenguas.

Si aprender una lengua es desarrollar un proceso activo de interiorización e integración de la experiencia lingüística, habrá que convenir que aprender es también saber definir los actos de aprendizaje: ¿para qué se aprende?, ¿cómo se aprende?, ¿qué se está aprendiendo?… Ello lleva a Holec a definir el concepto de autonomía en función de la capacidad de saber aprender (Holec, 1990). Saber aprender implica:

- saber darse objetivos de adquisición
- saber dotarse de los medios para alcanzar dichos objetivos
- saber evaluar los resultados
- saber organizar el propio aprendizaje (lugar, tiempos, ritmos, distribución de tareas…)

Aprender lenguas implica en la práctica, haber desarrollado la capacidad de saber aprender; independientemente de que algunos métodos de enseñanza puedan ignorar dicho aspecto. No se puede aprender sin tener una cierta representación de los objetivos, sin valorar lo adecuado (o agradable, o eficaz….) de las actividades que se realizan (proceso), y sin hacer de algún modo balance de los resultados.

Así pues, el propio esfuerzo de definición del término «autonomía» nos ha llevado a afirmar la necesidad de tomar en cuenta cómo puede favorecerse la capacidad de aprender, el saber aprender. La hipótesis es que una metodología de enseñanza-aprendizaje que integre el desarrollo de competencias cognitivas, metacognitivas, lingüísticas (en términos de estrategias y de usos) y metalingüísticas en el proceso de aprendizaje de la lengua, tendrá resultados más eficaces y ofrecerá la posibilidad de un progreso autónomo, indispensable en el aprendizaje lingüístico (Holec, 1991). Alcanzar la autonomía supone ser capaz de hacerse cargo en una cierta medida del propio proceso de aprendizaje y esta competencia se concreta en la adquisición de los conocimientos y las destrezas implícitos en la capacidad de saber aprender. Sin embargo, estos conocimientos y estas destrezas no son innatos —como no lo es tampoco la autonomía— sino que deben ser aprendidos, y es aquí donde entra en juego la incorporación de un objetivo específico pero integrado en el proceso de enseñanza-aprendizaje: el objetivo de aprender a aprender las lenguas.

Aprender a aprender consiste en la adquisición procesual de una serie de conocimientos y capacidades que pueden concretarse y reagruparse de la siguiente rnanera:

- Destrezas metodológicas.
- Conocimientos lingüísticos y psicolingüísticos.
- Destrezas metacognitivas o de reflexión sobre el aprendizaje.

Las destrezas metodológicas guardan relación con la capacidad de saber definir objetivos, seleccionar materiales, decidir acerca de los métodos y las técnicas de trabajo, y evaluar los resultados. La aplicación de estas destrezas debe ir acompañada de la adquisición de ciertos conocimientos lingüísticos y psicolingüísticos de tipo práctico acerca del funcionamiento comunicativo de las lenguas, de la especificidad de la lengua oral y de la lengua escrita, y de las diferencias que entrañan las actividades de comprensión y de expresión. El estudiante debe saber que aprender una lengua es un proceso activo en el que el papel del «aprendiz» es decisivo. «Saber una lengua» no consiste en un almacenaje de palabras, reglas y estructuras que pueden adquirirse por transmisión. Esta toma de conciencia del propio aprendizaje está relacionada con el desarrollo de la capacidad metacognitiva o capacidad de reflexionar sobre las estrategias de aprendizaje utilizadas y los objetivos perseguidos con el fin de autoevaluar la adquisición. Finalmente, el desarollo de estas capacidades implica la utilización de un metalenguaje que permita al estudiante hablar de sus actividades de aprendizaje.

Dentro del marco metacognitivo que busca fomentar la identificación de las propias características como aprendiz, movilizar las representaciones sobre las lenguas y su aprendizaje, y abrir el camino a un plan de enseñanza-aprendizaje en el que puedan desarrollarse las destrezas metodológicas necesarias para el aprendizaje de lenguas. Se quiere finalizar señalando que aprender una lengua es inseparable de aprender a aprender las lenguas, y en este sentido es posible establecer un diálogo entre el aprendizaje heterodirigido en el marco de las diferentes clases de lenguas y el desarrollo de una capacidad progresiva de autodirigir el propio aprendizaje en otros espacios y en otros tiempos:

«L’espace temps d’enseignement est fermé [...] En revanche, l’espace-temps d’ap-prentissage est ouvert [...]

L’espace-temps d’auto-enseignement est également ou-vert, c’est a diré qu’un apprenant en autodidaxie peut le faire n’ importe où, n’ importe quand [...] c’est dans la mesure où l’apprenant gagne ses savoirs et pouvoirs;  que l’enseignant doit accepter de les perdre. Et le terme de gagner me paraít par-ticuliérement indiqué dans mes réflexions sur l’espace-íemps: gagner dans le sens d’acquérir, obtenir; gagner du terrain.»

(Richterich, 1994:39, 41)

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About Oriella Escobar :)

Name: Oriella Escobar R. Country: Australia. Interests: Languages, Education, World's cultures, travelling, recipes, friendship, etc. Profession: Language Teacher (French, Spanish and English) Personal Quote: “What we know is a drop of water, what we ignore is the ocean” (Isaac Newton).
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